Con la decisión tomada, llegó el momento de enfrentar a su hija.
—Princesa, ven, quiero hablar contigo de algo. —Rubén la sentó en su regazo, consciente de que sería una conversación difícil.
—Dime, papi.
Violeta lo miró con sus enormes ojos azules, llenos de inocente expectativa. Confiaba ciegamente en él, y por eso se le hizo un nudo en el pecho. Le dolía saber que estaba a punto de quebrar esa sonrisa preciosa que había iluminado su carita durante las últimas semanas. Era evidente que ella t