Un sollozo escapó del pecho de Rosanna y Jasmine la rodeó en un abrazo, estrechándola como si con ese gesto pudiera juntar sus pedazos y unirlos de alguna manera. Ella entendía mejor que nadie lo mucho que dolía estar rota y que los demás esperaran una sonrisa solo para que su dolor no los incomodara.
—Es difícil pensarlo así —admitió Rosanna con la voz entrecortada—. No quiero que mi familia me vea como si…
Se detuvo, incapaz de poner en palabras claras el torbellino de pensamientos en su cabe