Faltaba solo un día para la fiesta cuando llegaron los vestidos para la última prueba.
Tal vez fue la primera vez que Rosanna vio a Margaret reír a carcajadas, y eso le resultó tan sorprendente que por un segundo hasta se olvidó de su propia inquietud. Todas llevaban trajes de inspiración árabe con ciertas variaciones que realzaban su belleza. Jasmine, radiante con un conjunto turquesa que Violeta le había pedido especialmente, giraba sobre sí misma agitando el tul y arrancando risas a la niña.