Era gris en sus paredes interiores. Su escalera en forma de caracol, con peldaños metálicos, daba algo de seguridad, aunque producía bastante ruido cuando sentía los pasos de aquellos tratando de llegar a lo más alto, o de regresar a la parte más baja. La agilidad de Aileen contrastaba con la lentitud de Pablo. Empezó a escalar con mucho ímpetu, pero después de treinta y cinco escalones, Pablo sintió cómo el corazón se le salía del cuerpo. Para su fortuna, las pequeñas ventanas laterales se enc