Aileen no lo podía creer: después de haber accedido a besar a Karla, con la única idea en su mente de convencerla acerca de su supuesta identidad, ahora empezaba a sentir, inexplicablemente, cómo sus emociones respondían y actuaban de la manera menos esperada. No sintió asco, mucho menos repulsión. La forma cómo era besada le estaba produciendo agradables sensaciones nunca experimentadas, tanto, como para convertir un simple pico en un apasionado beso. Solo sentía ganas de continuar abrasa