Llenó dos maletas con toda su ropa y accesorios antes de ver a una soñolienta Aikaterina, vistiendo aun una larga camiseta blanca usualmente utilizada para dormir, recostada en el umbral de la puerta de la habitación.
–¿Pero qué está pasando aquí?
–Si anoche hubieras llegado más temprano te hubiera podido contar lo que está sucediendo –dijo Aileen, sin voltear a mirar a su hermana.
–No me digas que vas a tomar en serio lo de abandonar este pueblo cuanto antes…
–Creo que eso