Pasó la mayor parte de la mañana leyendo a Ernest Hemingway, preparó un almuerzo ligero y decidió salir a caminar por la carretera del pueblo. Su idea no era la de buscar a su hermana; simplemente haría un poco de ejercicio, avanzaría hasta la mitad del camino entre el faro y Ucluelet y regresaría a casa. Sin embargo, habiendo recorrido algo menos de dos kilómetros, vio aproximarse, en dirección contraria, el campero conducido por su hermana. Instantes después, Aikaterina detuvo el vehículo