La noche anterior, desde la ventana de la sala de su casa, Pablo había alcanzado a observar, unos minutos antes de las once de la noche, la camioneta del teniente Williams justo cuando se detuvo frente a la vivienda de las gemelas. Pero no habían sido tres personas quienes descendieron del vehículo. Solo lo habían hecho el policía y una de las gemelas. La distancia y la oscuridad no le habían permitido asegurar si la muchacha iba descalza, única manera de determinar su identidad, pero la m