–Eso está mejor –dijo Marize, pero antes de decir algo más, Pablo sintió el frio líquido en su espalda, acompañado por la suavidad de unas manos recorriendo desde la parte baja de su cintura hasta el cuello y los hombros.
–Pareces experta en esto.
–¿Experta? No exageres, no se necesita mayor experiencia para hacer esto –dijo ella asegurándose de haber cubierto toda la espalda de su amigo.
–Lo digo por la suavidad con que lo haces… –se sentía incómodo y no sabía si era por la