Lo único positivo para Pablo, después del mal entendido con las gemelas, fue haber tenido más tiempo para avanzar en la escritura de su novela. Sin la distracción de las hermanitas griegas, se veía obligado a permanecer más tiempo en su nueva vivienda. Sentado frente a su máquina de escribir, pero con la mirada fija en el océano, trataba de analizar su vida durante los últimos seis días, y cómo había logrado cambiar su visión de lo que lo rodeaba: ya no lo veía como un paraíso, el mal genio le