El nombre de Vicente endureció brevemente la mirada de Martina, pero enseguida negó con la cabeza. Cerró la laptop, tomó su bolso y se puso de pie:
—Vamos al Comedor 3; hoy toca costillitas en salsa y sólo las hacen de vez en cuando.
El platillo era famoso en la UCM, imposible resistirse.
—¡Hecho! —Luciana ya salivaba—. Con tal de probarlas, corro donde sea.
Caminaron juntas hacia la cafetería. A medio trayecto, la chispa curiosa de Luciana volvió a encenderse:
—Anda, cuéntame. ¿Quién te mandó l