Destapó el frasco, volcó una píldora, la envolvió en un pañuelo y la escondió en el vestidor. Solo entonces volvió a la cama, la abrazó y le acarició la mejilla.
Ojalá no sea nada serio.
***
Al día siguiente, ya en la oficina, Alejandro llamó a Sergio y le entregó la pastilla.
—¿Qué es esto? —preguntó Sergio, desconcertado.
—Mándala a analizar. Quiero saber qué medicamento es. Lo antes posible.
La expresión de su jefe le dijo que era mejor no preguntar más.
Conseguir el análisis no era complicad