Capítulo 935
Alejandro negó con calma.

—Puede que hayas crecido en el extranjero, pero entiendes de etiqueta. No lo desmentí para evitarte un papelón delante de la familia.

El mensaje era claro: demasiados testigos, por eso se quedó callado.

Juana palideció de golpe.

—Entonces… ¿quieres decir que… no sientes nada por mí?

—Exacto —confirmó él, tajante.

La respuesta era previsible, pero a Juana le temblaron las piernas.

—No, no puede ser… —insistió, buscando un resquicio—. ¡Yo lo sentí! Estabas interesado. No
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