¿Su novia?
Alejandro parpadeó, como si recién entendiera.
—¿Hablas de… Juana?
—Ajá —asintió Luciana, sonriente.
Él no se inmutó. Al parecer, Luciana creía de verdad que Juana era su pareja. Nunca lo había desmentido; tal vez ella no veía —o no quería ver— que todo era cosa de Juana.
¿No lo percibía?
¿O deseaba que Juana fuera “la novia” para convencerse de que la verdadera intrusa era ella?
Alejandro humedeció los labios.
—¿Y qué debería tomar en cuenta por ella? Continúa.
—Mira, seré tu… amorío