Capítulo 912
—Hecho.

Colgó y Alejandro se quedó con la sonrisa instalada. Luciana me invita a salir… pequeña ausencia, gran efecto, pensó.

—Conduzca más rápido, por favor —ordenó al chofer—. No quiero que Luciana espere.

***

Una hora después, al caer la tarde, el auto se internó en el centro de Muonio y se dirigió al Restaurante Ágave.

En recepción, Alejandro se anunció:

—Reservación a nombre de la señora Luciana Herrera.

—Perfecto, señor. Sígame.

Lo guiaron hasta un privado.

—Adelante, señor Guzmán.

El cama
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