—Exacto —asintió—. El trámite está aprobado: ya eres ciudadana legal de Muonio.
¡Al fin! Luciana sintió cómo se le soltaba el pecho después de tanta espera.
—Mañana ve con Simón a sacar tu nueva credencial. De la herencia se encargará Nathan. —Se inclinó para besarle la mejilla—. ¿Contenta?
—Mucho, claro.
Por fin podría moverse sin miedo ni “encierro” doméstico.
Alejandro aspiró el aroma de su cuello:
—¿Te bañaste ya? Mmm… hueles delicioso.
A Luciana se le erizó la piel.
—No te pongas tensa —sus