En el Hospital UCM.
Luciana abrió la puerta del coche, lista para bajarse.
—Luciana.
La voz de Alejandro la detuvo. Su rostro, siempre tan impecable, mostraba una leve expresión de nerviosismo.
—Tengo algo que decirte.
Antes de que Luciana pudiera responder, escuchó que alguien la llamaba desde adelante.
—¡Luciana!
Luciana apretó los labios, dudando.
—Ahora tengo que ir a trabajar. Cuando termine, te escucharé con calma.
Hizo una pausa.
—Además, yo también tengo algo que decirte.
Los ojos de Ale