—Hablas demasiado —replicó él sin comprometerse—. Ni comiendo te callas.
—¡Bueno! —Juana infló las mejillas, pero enseguida sonrió cuando Alejandro le depositó una lasca de pescado ahumado en el plato—. ¡Así se compensa!
Mientras comían, Alejandro atendió una llamada:
—¿En serio?… Muy bien, lo posponemos. No hay problema.
Luciana no entendía, pero Juana captó al vuelo:
—¿Se canceló la reunión de hoy?
—Sí, el director de Calibra Inversiones tuvo un imprevisto.
—¡Excelente! —aplaudió Juana—. Enton