—Pedro se intoxicó con algo... —dijo Luciana, sus ojos llenándose de lágrimas. Luego recordó que Alejandro no conocía a Pedro—. Pedro es mi hermano.
Alejandro se tensó. Era la primera vez que escuchaba algo sobre su familia. No sabía que tenía un hermano.
—¡Voy contigo!
—No…
—¿Qué de no? —la interrumpió Alejandro con firmeza—. A esta hora no conseguirás un taxi en Rinconada. ¡Vámonos!
Tomó la mano de Luciana.
—¿No estás preocupada por tu hermano?
—¡Sí!
No había tiempo que perder. Luciana acabó s