—¿Hola?
—Alex —la voz juguetona de Mónica sonaba despreocupada—, esta noche no tengo grabaciones. Mi mamá dice que vengas a cenar. ¿A qué hora vienes por mí?
Mónica hablaba con total certeza, como si diera por hecho que Alejandro iría. En otras circunstancias, habría aceptado sin dudarlo, pero su mente estaba con su abuelo.
—Tengo cosas que hacer esta noche, no puedo ir. —Su preocupación por Miguel era evidente, y tras decir eso, colgó.
Mónica se quedó atónita. ¡Le había colgado! Nunca antes lo