—Lo entiendo —susurró Luciana—. Esperaré hasta que cumpla el mes.
Además de querer cuidarse, necesitaba asegurarse de que todo saliera a la perfección.
Gracias al excelente equipo médico de recuperación posparto, apenas había pasado una semana y Luciana ya casi lucía igual que antes del embarazo.
Cuando Martina fue a visitarla, no pudo evitar exclamar:
—¡Vaya! ¿Quién diría que eres mamá de una bebé? Te ves como una adolescente.
La única sombra en aquel panorama era que sus ojos seguían sin mejor