—De acuerdo —asintió él sin dudarlo, quitándose la chaqueta y acostándose a su lado—. Intenta descansar.
Aunque Luciana guardaba silencio, Alejandro podía percibir la tristeza profunda que emanaba de su interior. En su mente, se prometió que aquello pasaría… y que haría todo lo posible por curar las heridas que la aquejaban.
***
Dadas las circunstancias especiales de Luciana, la policía no la citó para declarar en la comisaría, sino que mandó a dos agentes al hospital para tomarle la declaración