En la maternidad, Luciana seguía durmiendo en una habitación, sumida en un sueño intranquilo.
Mientras tanto, en la sala, Alejandro hablaba en voz baja con Sergio, Juan y Simón. Hasta Felipe, quien se había mantenido atento cuidando a Miguel, había acudido luego de recibir la llamada urgente de Alejandro.
—Felipe —lo saludó Alejandro con un leve asentimiento—. Toma asiento, por favor.
—Gracias —respondió Felipe, acomodándose—. Hablé con nuestros contactos en Canadá. Me confirmaron que no son ell