Un escalofrío le recorrió el cuerpo; sentía la sangre helada en las venas.
—Alejandro, ¿en serio harías esto por Mónica? ¿La vida de Ricardo te importa más que la mía y la de tu hijo? —sus ojos se llenaron de lágrimas. Se le quebró la voz—. Me prometiste que no me forzarías nunca más…
Recordó aquella vez que él juró no presionarla para quedarse a su lado. Y, sin embargo, aquí estaba una nueva muestra de poder en su contra.
—Luciana —dijo Alejandro, percibiendo su respiración temblorosa—. ¿Estás…