La puerta de la sala estaba abierta. Médicos y enfermeras entraban y salían, mientras Clara y Mónica esperaban afuera, visiblemente alteradas. Un segundo después, cerraron la puerta para iniciar la reanimación de Ricardo.
—¡Alex! —sollozó Mónica al verlo llegar, lanzándose a sus brazos—. Los doctores ya lo están atendiendo, pero tengo tanto miedo…
—Calma… —Alejandro le dio unas palmaditas en el hombro—. Esperemos a ver qué dicen.
—Pero… —Mónica hundió el rostro contra su pecho, con la voz quebra