Entonces, alguien comenzó a bromear:
—Herrera, esta es una gran ocasión. ¿No piensas invitarnos a algo para celebrar?
—¡Exacto! Con lo de la “señora Guzmán” y eso… ¿no amerita una buena comilona?
—¿Qué tal un fiestón?
Las voces se mezclaban sin orden, cada vez más animadas. Delio echó un vistazo a su nueva pupila y alzó la mano para calmar el jolgorio.
—Tranquilos. Somos sus profesores y compañeros de más antigüedad. Haremos una bienvenida organizada por el departamento, como se debe.
—Ah… —De i