Los médicos de urgencias empezaron a revisar sus signos vitales; afortunadamente, todo parecía estable. Sin embargo, por estar embarazada, requería una evaluación adicional del equipo de ginecología.
Durante este tiempo, Alejandro aguardó afuera, sin apartarse de la puerta. Decidió aprovechar para hablar con Simón y enterarse de los detalles:
—Simón —dijo con tono serio.
—¿Sí?
—Cuéntame qué sucedió exactamente.
Simón se disculpó antes de narrar:
—Lo siento, primo. No protegí a Luciana como debí…