Casi a las once de la mañana, Luciana estaba en su área revisando las cirugías programadas para el día siguiente. De pronto, su celular sonó. Vio en pantalla que la llamada entraba desde el Sanatorio Cerro Verde.
—Aló…
—¡¿Señorita Herrera?! —exclamó la voz agitada de una enfermera al otro lado—. ¡Ha ocurrido algo grave, Pedro desapareció!
—¿Cómo que desapareció? —respondió Luciana poniéndose de pie de golpe, apoyando con fuerza la mano en el escritorio hasta que los nudillos se le pusieron blanc