Martina asomó la cabeza con curiosidad:
—¿Un regalo de bodas? Seguro que sí, ¿no?
—Probablemente —respondió Luciana.
—¿Lo abrimos? ¿Necesito hacerme a un lado? —bromeó Martina, guiñándole un ojo.
—Ay, qué tonterías dices —refunfuñó Luciana, devolviéndole una mirada divertida.
Con la misma, se dispuso a abrir el paquete. Dentro había una caja para joyería, algo que sugería la forma de una pulsera o un collar. Efectivamente, al abrir la tapa descubrieron una pulsera.
—Oh —exclamó Martina, alzando