En el interior, Luciana se detuvo con un leve sobresalto al ver a la mujer que acompañaba a Alejandro.
«¿No es Mónica…?» pensó. Sin embargo, el rostro de la chica le resultaba vagamente familiar. Era una actriz o algo parecido, aunque no recordaba su nombre. «Vaya, así que además de Mónica, hay otra mujer», se dijo.
Alejandro estaba sentado en su gran sillón ejecutivo, mientras la desconocida ocupaba un lugar en el sofá. Al ver a Luciana, ambos se quedaron clavados como estatuas, con la mirada f