Esas dos señoras debían de ser las madres de las fans que la atacaron el día anterior. Por lo visto, la policía las había detenido, y Mónica estaba convencida de que era Luciana quien los había incitado a hacerlo.
Luciana suspiró, con una media sonrisa irónica:
—Verán, yo no llamé a la policía. Están buscando a la persona equivocada.
Iba a dar media vuelta para marcharse, pero Mónica la sujetó por el brazo con mucha firmeza.
—No fuiste tú quien llamó, tal vez. Pero fuiste tú quien azuzó a Alejan