Al instante, Clara se quedó rígida, incómoda.
—A ver… no es tan fácil. Un trasplante de hígado no se hace así como así…
Ricardo se dio cuenta de la vacilación de Clara y cerró los ojos, irritado. Tal como sospechaba, por eso nunca se lo contó.
Mónica, percibiendo la incomodidad de su padre, intervino de inmediato.
—Papá, soy tu hija. Supongo que soy compatible, ¿no?
—¿En serio? —Ricardo abrió los ojos de golpe, una luz de esperanza asomando en su mirada—. ¿Estás dispuesta a donar parte de tu híg