Martina no se detuvo:
—Antes no peleaste por lo que era tuyo porque no podías ganar, pero ahora… Ricardo te está dando la oportunidad en bandeja. ¡No la desperdicies!
—Pero… —titubeó Luciana, con dudas reflejadas en sus ojos—. Si él está haciendo esto, debe haber una razón.
Martina levantó la barbilla, confiada.
—¡Perfecto! Que él tenga sus motivos, y tú los tuyos. Si lo que quieres es recuperar lo que te pertenece a ti y a Pedro, es completamente justo.
Esas palabras encendieron algo dentro de