A la mañana siguiente, Luciana llegó al hospital y se cambió al uniforme de trabajo. Antes de que pudiera comenzar su día, recibió una llamada de Nathan.
—Señorita Herrera, ¿tiene tiempo esta tarde? Si no hay problema, podemos ir al registro civil para finalizar los trámites.
¿Tan rápido?
Luciana se quedó en silencio por un segundo. Mónica realmente tenía influencia. Solo había pasado una noche desde su discusión, y Alejandro ya lo había arreglado todo.
—Está bien, no tengo inconveniente —respon