—¿Es más bonita que Luciana? ¿Más cariñosa, tal vez? —La voz de Miguel temblaba de indignación.
Alejandro bajó la cabeza, mudo y abatido. La situación lo superaba.
Miguel soltó un suspiro exasperado y golpeó el suelo con el bastón, que resonó en la sala.
—¡Ya basta de esta vergüenza! Haz que quiten esas noticias de inmediato, ¡aclara que no tienes nada que ver con esa actriz! —se quedó pensando y agregó—. Y dime, ¿Luciana ya se enteró? Sabes que ella no suele estar al tanto de estas cosas… pero