Tras la quimioterapia, Martina se sometió a nuevos estudios.
Cuando estuvieron listos, el médico dijo que la respuesta había sido buena. Reunió a la familia y fijó la fecha de la cirugía: sería el fin de semana. Como el quirófano no solía programar operaciones esos días, hicieron una excepción para ella.
La víspera de la operación, se sentaron frente a frente y, con la máquina en la mano, se raparon mutuamente.
Martina le pasó la palma por la cabeza, ya con una sombra azulina de cabello recién s