Vicente le sostuvo la mano a Martina en silencio, para calmarla. Luego miró a Salvador.
—Señor Morán, si no hay nada más, nos retiramos.
—Marti, vámonos.
—Ajá.
Martina le tomó del brazo y entraron juntos.
—¿Está bien si pasamos ya? ¿Luci podrá encontrarnos?
—Tranquila. Si no da con el salón, salgo por ella.
—Bueno.
Salvador los vio alejarse y el dolor le expandió desde el centro del pecho. El cuerpo entero le pesó. Dio un paso, con el impulso de ir tras ellos.
—Salva.
Estella llegó un poco despu