Salvador lo había arrastrado hasta afuera y solo cuando comprobó que no había gente cerca lo soltó. Tenía el gesto cargado.
Marc ya venía encendido y, al verlo así, se calentó más.
—¿Encima te pones así, Salvador?
—¡Marc! —escupió Salvador entre dientes. Por Martina, todavía se estaba conteniendo—. ¿Quieres que todo el mundo venga a ver el circo?
—¿Qué pasa? —Marc soltó una risa seca—. ¿Te da miedo? Para traicionar a Marti sí tuviste valor, ¿y para admitirlo no?
Salvador quedó un segundo desconc