—¿Mamá hija? —doña Laura soltó la risa y señaló a Martina—. Pero si Alba no es tu hija. ¿Qué clase de “a juego” es ese?
Se cruzó una mirada con don Carlos.
—Si quieren “maquillaje mamá hija”, tengan una propia —remató.
—Eso —asintió don Carlos—. Aprovechen mientras son jóvenes: los embarazos salen mejor y con menos riesgo. Y ahora que no estás trabajando, tienes tiempo para cuidarte.
Martina se quedó un segundo en blanco y curvó apenas la boca.
—Eso no depende solo de mí.
—¿Y cómo no va a querer