Salvador se quedó en blanco, mirando a su madre sin entender.
—Deja de aferrarte —Ivana habló con enojo y con cansancio—. A Martina yo la quiero mucho. ¿Qué hizo mal para que la trates con ese corazón partido a la mitad? También es la niña de los ojos de sus papás.
Sí, los Hernández quizá subieron un peldaño al emparentar con los Morán; pero con la familia que tiene, a Martina no le faltaría un hombre decente que la quiera bien.
—Tú… —Ivana negó con dolor—. Contigo ya no hay caso. Si te hundiste