—Sí. —Vicente sonrió con amargura—. Pero, Fer, si te digo que de verdad no fue a propósito en ese momento… ¿me creerías?
—…No te sigo. Explícate —Fernando frunció el ceño.
—Heh… —al dolor de Vicente se le notaba en la cara—. Tenía miedo de perderla como amiga y por eso terminé aceptando salir con ella. No pensé qué venía después… Yo creí que solo éramos buenos amigos.
—¿Y ahora? —Fernando, impasible. Si hablaba tanto, era porque venía un giro.
—Ahora… —a Vicente la amargura se le subió a la leng