Martina sintió que la dejaban como la villana.
—No me importa si está hecho polvo o no: así pones a Luciana en aprietos.
—No la pongo —Salvador le tomó la mano—. Alejandro es un caballero. No va a hacer nada fuera de lugar. Solo… verla de cerca.
Por si no alcanzaba, le explicó:
—Piensa: si Alejandro Guzmán quisiera hacer algo, ¿de verdad necesitaría usar mi boda?
Touché. Aun así, Martina seguía rumiando.
—Igual hay que preguntarle a Luci. Si no quiere, lo invitaste tú: tú mismo te lo llevas.
Le