Capítulo 1178
Afuera seguía lloviendo; hacía frío.

Luciana subió con Alba en brazos, la acostó y, de pronto, recordó que Alejandro había dejado su saco.

Bajó a toda prisa, tomó la prenda y salió al portón…

El auto de Alejandro ya no estaba. Se había ido.

Se palpó los bolsillos: no traía el celular.

Regresó corriendo, lo encontró en la sala y marcó su número.

Dio tono, pero nadie contestó…

Del otro lado, Alejandro vio su nombre parpadear en la pantalla. Le punzó el pecho, como aguja, y no atendió.

Si contestab
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