La foto mostraba a una niña cachetoncita, muy distinta a como Fernando se la había imaginado; bastó verla para que se le iluminara el rostro con una sonrisa involuntaria.
—¿A poco no está hermosa? —celebró Victoria—. Mira que Luci es flaquita, pero para criar chamacos es una experta: cada cucharada que le da a esta bolita la convierte en puro nutriente.
Fernando no respondió; seguía mirando fijamente a Luciana.
—¿Quieres conocer a Alba? —aventuró ella.
Él asintió… y enseguida negó con fuerza, te