Al día siguiente Luciana empezó a empacar.
Con todo dicho, cuanto antes se marchara, mejor.
Su propio equipaje era mínimo: sólo las pocas cosas que había traído; todo lo que Alejandro le compró quedaría allí. Lo complicado era Alba: cualquier madre sabe que la niña trae “media casa” encima.
Mientras guardaba ropa y juguetes, Patricia y Elena la vieron pasar cargando cajas; se alarmaron.
—Señora Herrera… —Patricia se acercó en voz baja—. ¿Qué ocurre? Las parejas discuten, sí, pero no se termina u