¿Una cita a solas?
Luciana parpadeó, ¿por qué?
Al no obtener respuesta, Alejandro bajó la voz:
—¿No quieres?
Luciana dudó un instante:
—No es eso… De acuerdo, mi cirugía no tiene hora fija; hablamos luego, ¿sí?
—Ajá, perfecto.
Colgó y se quedó mirando la pantalla del teléfono.
Durante todos estos años había cambiado el fondo mil veces, pero la protagonista siempre era Luciana.
—Excepto los últimos tres.
En ese periodo, su fondo fue una imagen negra.
Como su vida en esos tres años… un estanque si