¡Alejandro se estremeció; le daban ganas de sacar a patadas a ese desgraciado, peor que un animal!
¿Pobrecita la cuñada que se acostó con su cuñado? ¡Vaya cinismo!
Miguel miró a su nieto y negó apenas con la cabeza, pidiéndole que no perdiera el control. Alejandro apretó los dientes y, a regañadientes, dio un paso atrás.
—Ay… —suspiró Miguel—. Ser frágil es una bendición: la gente frágil vive cien años. Leonor, en cambio, fue demasiado fuerte… por eso murió tan joven.
El comentario, claramente s