Se detuvo, bajó de prisa y caminó hacia ella.
—¿Pasó algo? —preguntó, pensando que había surgido un problema.
—Marti —musitó Salvador, suave—. En un par de días quiero venir a buscarte y llevarte de vuelta. ¿Te parece?
Martina se quedó helada. Ella estaba de comisión; el hospital enviaría su propio vehículo. ¿Qué significaba “venir a buscarla”?
No respondió.
—No le des vueltas —sonrió él—. Solo quiero pasar por ti. Sin presiones, seguimos tu ritmo, ¿sí?
Se giró, subió al coche y, esta vez, no vo