—Mañana Alba y yo tenemos la entrevista en el colegio nuevo. No hace falta salir tan temprano; ¿me prestas a Simón para que nos lleve?
Lo dijo por cortesía: sabía que Simón era su escolta permanente.
—Claro —aceptó Alejandro sin discutir.
Marcó enseguida.
—Simón, soy yo. Mañana llevas a Luciana y a Alba a la entrevista. No uses el coche de siempre; saca uno decente del garaje.
—Entendido, señor Guzmán.
Luciana frunció levemente el ceño; a ella no le gustaba llamar la atención. Alejandro lo adivi