En ese preciso instante, Lucía reunió el coraje suficiente y decidió buscar al joven que la había rescatado. Estaba determinada a no dejar que ese trauma la dominara para siempre. Tras medio año de recuperación, regresó de nuevo al colegio e indagó por todas partes sobre él. Al final, descubrió que estudiaba en la preparatoria más prestigiosa de la ciudad y se llamaba Mateo Rodríguez, aunque lo conocían simplemente como Theo.
Con gran dedicación, logró ser admitida en esa misma escuela.
Sin emba